El domingo 23 de agosto se corre la Media Maratón de Buenos Aires. Si estás anotado, a esta altura el entrenamiento ya está hecho: los 21 kilómetros se ganan en los meses previos, no en la semana que viene. Lo que sí se puede mejorar todavía es cómo llegás y cómo volvés. Esta guía es sobre eso — qué conviene hacer antes y después de un 21K, en términos generales, y en qué momento entra cada herramienta de recuperación.
La regla más repetida por entrenadores es también la más difícil de obedecer: en la última semana no se entrena, se descansa. Bajar el volumen y sostener algo de intensidad corta es el consenso amplio. Lo que se hace de más en los últimos siete días no llega a transformarse en forma, pero sí llega a transformarse en cansancio.
El segundo consejo es todavía más simple y se ignora todo el tiempo: no pruebes nada nuevo. Ni zapatillas, ni gel, ni desayuno distinto, ni una herramienta de recuperación que nunca usaste. La semana de la carrera no es el momento de estrenar. Si querés incorporar algo, incorporalo ahora y probalo en un entrenamiento, no el sábado a la noche.
En esos días previos, la recuperación pasa a primer plano: movilidad suave, piernas en alto y sesiones de descarga tranquilas. Nada agresivo. Un trabajo profundo de masaje el día anterior es uno de los errores más comunes — te podés levantar más dolorido que si no hubieras hecho nada.
Poco y conocido. Un rodaje corto o directamente descanso, comida sin experimentos, hidratación repartida durante todo el día, y las piernas en alto un rato a la tarde. La reposera de gravedad cero hace exactamente eso: te deja las piernas por encima del corazón y la columna descargada sin que tengas que pensarlo.
Si ya usás botas de presoterapia o un rolo, seguí con lo tuyo en versión suave. Si no las usás, este no es el fin de semana para empezar.
El orden importa más que la herramienta. Lo primero después de la llegada no es equipamiento:
Después de un 21K el objetivo de los días que siguen es concreto y bastante poco épico: volver a caminar y a subir escaleras con normalidad. No hay que apurar la vuelta a los entrenamientos fuertes.
Lo que suele componer esos días:
El frío no siempre juega a favor. La evidencia disponible sugiere que la inmersión en agua fría inmediatamente después del entrenamiento de fuerza puede atenuar parte de la señal de adaptación muscular. Traducido: el frío rinde cuando el próximo esfuerzo está cerca —una carrera, un torneo, dos días encadenados— y conviene separarlo del trabajo de gimnasio cuando estás en bloque de construcción.
Para una media maratón esto es simple de resolver: la semana de la carrera y los días posteriores son, justamente, el escenario donde el frío tiene sentido. El bloque de construcción quedó atrás.
Todo lo de arriba es orientación general, no un plan individual. Cada corredor tiene su historia de lesiones, su calendario y su tolerancia. Si venís de una molestia, si tenés condiciones cardiovasculares, hipertensión o estás cursando un embarazo, hablá con tu entrenador y con un profesional de la salud antes de sumar frío o compresión. Este contenido es informativo y no reemplaza el consejo médico.
En ProActive Recovery ® armamos el equipamiento para la parte que pasa después de la carrera. El Combo Runner junta botas de presoterapia, pistola de masaje y reposera de gravedad cero; el Kit Runner completo le suma el roller. Y si querés sumar frío en casa con temperatura controlada, empezá por qué es la crioterapia y cómo empezar.
Escribinos por WhatsApp al y vemos qué te sirve para tu semana. Buena carrera.